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Normalmente una biografía se escribe en tercera persona, pero como esta la estoy escribiendo yo (o sea Nathaly), contaré las cosas como las recuerdo, así que esta será una autobiografía. 

Yo nací en Santo Domingo, República Dominicana el 5 de octubre de 1985, bueno, eso dice mi acta de nacimiento y mis padres. Desde muy tempranito mis preferencias eran hacia la música, todos los juguetes que me regalaban eran instrumentos y según mis padres yo cantaba y tocaba cualquier cosa. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bueno, volemos un par de años para que esto no sea muy largo. Cuando cumplí cuatro años, mi mamá, quien también es cantante, tenia que cantar en la congregación un sábado en la mañana. Ella dice que estaba muy nerviosa y que practicó la canción tanto que me hartó y me la aprendí, así que al parecer no lo hice mal porque el sábado no cantó ella sino yo. 

En adelante continué cantando en todos los festivales de música infantiles y pertenecí a grupos y ministerios durante toda mi infancia. 

Siempre quise tocar el piano pero en aquellos tiempos, cuando todavía no existía Youtube y sus tutoriales, no habían profesores de piano que fueran a mi casa. Intenté entrar a una academia pero era por audición y yo no quedé. 

Cuando cumplí mis 12 años, un tío político (no que se dedicaba a la política, sino que era novio de mi tía), llegó con una guitarra a mi casa y con un profesor, así que pensé que esto era una señal y aprendí junto con él. Tenia tantas ganas de aprender que ya en 3 meses tocaba y cantaba en las iglesias canciones que me enseñaba mi maestro. 

Vi la guitarra no solo como una oportunidad de tocar un instrumento, sino de expresarme. Yo era extremadamente tímida y hablaba poco, aunque cuando era chiquita me decían "la locutora", pero con el tiempo perdí el toque y me ensimismé mucho. Pero tocar el instrumento me facilitó el expresarme y comencé a componer o a intentarlo cuando tenia unos 14 años. Para mi esas canciones eran solo invento mío, así que, no se las mostraba a nadie por inseguridad y miedo. Hasta que, un día me atreví a cantar una de esas canciones en mi congregación y tuve buenos comentarios, así que de repente dejé de pensar que eran tan malas y las cantaba solo en mi iglesia y con personas con quienes sintiera mucha confianza. 

Cuando estaba por cumplir los 18, fui invitada a cantar a una campaña evangelista. Para ese entonces cada vez que me invitaban a cantar, lo hacia con mi guitarra pero cantaba las canciones de otros cantantes. Pero esa noche a minutos de entrar a cantar, una voz me decía que cantara una de mis canciones, me decía una canción en específico. Yo comencé a luchar con mi cabeza y le decía que no cantaría esa canción, pero cuando me llamaron, cerré los ojos y canté una canción que dura más de 5 minutos, lo hice con los ojos cerrados todo el tiempo. 

A la salida, un caballero se me acercó y me dijo que quería un disco mío, a lo que me reí casi a carcajadas por dentro porque era algo que veía muy lejos de mi. Le respondí que no tenia discos y él muy amablemente tomó mi número de teléfono y me dijo que me llamaría. Honestamente, no le creí mucho. Los que cantamos sabemos que las personas siempre se nos acercan y nos dicen cosas como estas pero nunca pasa nada, sin embargo, una semana después recibí la llamada y ese mismo día me reunieron con un productor que decidiría si mis canciones y mi voz tenían futuro. La respuesta fue positiva y un mes después, tenia en mis manos un disco llamado "Imagínate un mundo" que fue la canción que canté esa noche que mi productor ejecutivo me escuchó. 

Mi primer disco fue un sueño hecho realidad literalmente. Se grabaron 8 canciones, todas parte de mi libreta que a nadie le mostraba por miedo y vergüenza. En poco tiempo mi música se hizo muy conocida en mi país y algunos otros de América Latina. Comencé la vida de cantante pero sin ninguna experiencia. Yo ni siquiera llegaba a mis 20 y no había tomado nunca clases de canto. Esta fue una de las razones por las que al cabo de dos años de cantar sin parar, mis cuerdas vocales sufrieron y terminé muy enferma, no podía cantar nada. El doctor me dio 6 meses de descanso y me dijo que por lo menos 3 de ellos, no escuchara música para que ni siquiera me viera tentada a cantar. 

Este tiempo fue bueno, porque aprendí a valorar mi instrumento vocal. Entendí que la voz no es una cuerda de una guitarra que se rompe y se reemplaza. Y le prometí a Dios que si me ayudaba a salir de esta, me haría cargo de mi educación vocal.

 

En ese entonces intenté entrar al conservatorio nacional de música pero no me admitieron. Cuando la profesora escuchó mis mañas me dijo que no podía admitirme porque había lastimado demasiado mi instrumento.  Estaba triste y decepcionada pero tenia una corazonada muy fuerte de que de alguna manera yo iba a estar en ese lugar en un futuro. 

Unos cuantos años después, luego de hacer terapia y haber tomado clases de canto popular, me matriculé en la carrera de Música en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Para mi sorpresa mi maestra de canto sería la misma para la que audicioné en el Conservatorio. Ella por supuesto no me recordó, pero al escucharme cantar, me llevó directo al conservatorio y así de simple logré entrar. 

Para ese mismo tiempo, aproximadamente un año después, lancé mi segundo disco. Fue difícil volver a grabar. Lo había intentado dos veces y los discos se perdían por una o por otra razón luego de casi estar finalizados. Es por eso que entre el disco uno y el dos, hay tantos años de diferencia, sin contar todo el tiempo que no pude cantar. 

 

 

 

El segundo disco se llamó "Lo que quieras para mi", explorando el concepto de que a veces nuestros planes son muy distintos a los de Dios. A pesar de que estaba empeñada en hacer algo diferente musicalmente, este disco también terminó siendo completamente acústico.

Los siguientes años mi vida se puso interesante, bueno, así me gusta verlo ahora. Digamos que por una mala percepción de la vida y sobre como yo creía que tenia que ser, caí en depresión con ataques de pánico y ansiedad. Sufría mucho pero a escondidas porque no queria preocupar a mi familia y porque no era muy lindo que alguien que hablaba de paz, amor y tranquilidad estuviera en esta condición. Lo escondí durante 3 años hasta que mi cuerpo ya no lo toleró más. Me enfermé, mejor dicho, mi cuerpo dejo salir todo lo que había dentro de mi. 

Con todo esto, empezó el periodo más hermoso de crecimiento que he experimentado. No se puede hablar con propiedad del gozo si no se ha experimentado la tristeza. Sin embargo, durante este tiempo, pude expresarme como mejor lo hago y escribí canciones sobre esta temporada de mi vida que compilé en mi tercer álbum llamado "Todo saldrá bien" que salió en el 2016. Tanto musical, vocalmente como en la literatura de este disco, yo quería que cualquiera que lo escuchara sintiera alguna mejoría en su día y viera que al final todo sale bien y si aun no está bien es que no es el final como dice la famosa frase. 

 

 

 

 

 

Los siguientes años los dediqué a desarrollar más mi lado de maestra y autora de libros. Estudié marketing, coaching y agudicé mis habilidades en la composición para enseñarle a otros a hacer lo mismo que yo hacia. Durante los siguientes 4 años escribí tres libros, dicté talleres y conferencias, asesoré cantantes y enseñé a un número importante de futuros cantantes para que desarrollaran su talento y encontraran como impactar con el.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para este momento que estoy escribiendo esto (15 de enero 2020); me siento ser un humano completo que no necesita nada más que experimentar, hacer o tener para ver que es amada por Dios. Quiero que cada vez que alguien escuche mi música sienta lo mismo y coloque una sonrisa en su rostro. 

Basada en esto mismo compuse mi mas reciente canción "3 Minutos", buscando que todo el que la escuche, expanda su consciencia y experimente como la llave que abre todo el universo es la gratitud. 

He aprendido que en la vida no hay que hacer nada más que vivir y vivir implica involucramiento y no me refiero a adentrarse profundamente en conseguir los ornamentos de la vida como una carrera, un trabajo, casa, dinero, y demás boberías, sino a vivir una vida de amor, compasión, servicio y una experiencia interna real de quien eres tú y quien es Dios. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tengo la promesa de crear música que se mueva en este dirección y me gustaría que tu me acompañarás en esto.  Si has llegado hasta aquí leyendo esto, GRACIAS! Tú también eres importante para mi. 

Nathaly Fernandez 

Nathaly Fernandez

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© 2020 Nathaly Fernández