5 maneras de ayudar a los demás y vivir una religión práctica.

October 17, 2016

 

 

 

Algo especial me sucedió la semana pasada mientras caminaba. Un señor pasó a mi lado y nos sonreímos entretanto cada quien continuaba su curso. No pasaron unos 10 segundos cuando él cayó al piso a unos cuantos pasos delante de mi. Corrí a auxiliarle muy nerviosa puesto que nunca me había pasado algo así. Lo encontré con una mirada perdida, problemas para respirar, temblores fuertes y convulsiones, supuse que tenía un ataque de epilepsia, algo que comprobé un poco después.

 

Pasaron unos instantes y el señor no reaccionaba, le hablaba para que tratara de mantener la calma y acomodé para que no se ahogara con su propia saliva pero no dejaba de temblar y volvía involuntariamente a la posición anterior donde le costaba respirar. Intenté encontrar rápido mi celular pero no apareció en medio de tantas cosas que tenía en la cartera. Corrí un poco más adelante y le pedí a una señora que se encontraba dentro de su carro que llamara al 911, ella tomó las cosas con toda la calma del mundo, me preguntó si yo lo conocía y le escuché decir que yo me haría responsable de todo. Entonces le pedí ayuda a un seguridad que estaba recostado de una pared a unos pasos más de allí para que entre los dos ayudaramos a acomodar al señor mientras llegaban los paramédicos. Pero pareció que pedí ayuda al vacío, el seguridad ni siquiera se inmutó, me dijo que el no podía moverse de su puesto. Los carros continuaban pasando y nadie se paraba, vi a alguien del otro lado de la calle con más curiosidad que con deseos de ayudar. Y me dije a mi misma, "estás son las cosas que veo todo el tiempo en las redes sociales y ahora que lo estoy viviendo compruebo que es verdad, nadie se preocupa realmente por nadie".

 

Volví con el señor a quien parecía volverle el color. Todavía le costaba respirar pero sus ojos ya tenían una mirada conectada con el mundo. Me dijo algunas cosas que no entendí porque sus palabras estaban entrecortadas, pero le vi la intención de pararse y caminar. Le pedí que se quedara un rato mas hasta que se recuperara por completo pero me dijo que tenía que pararse, que le daba vergüenza, que él estaba acostumbrado a que esto pasara y que él ya estaba bien.  La señora del carro lo escuchó decir eso y canceló la ambulancia, diciendo que él ya estaba bien, que solo le había dado "la gota" que no era necesario que vinieran. Me quede con él hasta que realmente pudo caminar y nos hicimos compañía todo el camino. Iván (ese es su nombre), me contó parte de su historia. Es jardinero pero no tiene un trabajo fijo, va por las calles voceando "jardinero" y encuentra trabajo solo cuando alguien responde su llamada. Tiene que mantener una hija de 11 años y esa semana habían sobrevivido con una comida al dia porque hasta el momento no habia conseguido a nadie que necesitara sus servicios. Esa tarde venia caminando desde muy lejos con sus herramientas de jardinero. Cuando me dijo desde donde venía caminando me costo creerle, pero su sudor y ese cansancio extremo que mostraba decían que era verdad. Me explicó que se le habían terminado sus pastillas para la epilepsia hacia dos semanas, que lo que conseguía era ambos comer y no sabía con que dinero compraría sus pastillas ese mes. Sin embargo, también me dijo que creía en Dios y que tenía fe que algo iba a suceder como sucedía todos los meses. Entonces Dios me hizo entender en ese momento que eso que sucedería este mes era yo, ese pequeño milagro que él estaba esperando que Dios hiciera sucedería a traves de mi.

 

Continuamos hablando todo el camino hasta que Iván se recuperó del todo. Escribí mis datos en un papel, con mi nombre y la dirección de mi iglesia. Saqué todo el efectivo que traía y le dije que ese dinero le ayudaría a mantenerse hasta el sábado. Le pedí que visitara nuestra iglesia ese día porque íbamos a hacer todo lo posible por ayudarle a comprar su paquete de pastillas y que mientras, yo oraría por él y su hija para que todo saliera bien. Iván comenzó a llorar y yo no se quien se encontraba más feliz si él o yo. En ese  momento "la religión práctica" tomó mucho sentido para mi.

 

El sábado Iván acudió a la cita y pudo comprar sus medicamentos. Dios contestó su pedido colocando a un simple ser humano en el lugar y momento indicado. No me mal interpreten, esto no me hace mejor que nadie, diariamente somos colocados en situaciones en donde Dios quiere usarnos para ayudar al prójimo pero somos ciegos para verlo, estamos ensimismados en nuestra propia vida o simplemente no nos interesa hacerlo porque "tenemos nuestros propios problemas". Aunque siempre hay personas que están mejor que tú, ciertamente hay otros que están en una situación peor, por eso siempre puedes ayudar. 

 

Creo que si todos implementamos pequeñas cosas en nuestra forma de manejar el dinero, podremos socorrer a más personas. Sí! dinero, porque a veces las personas no necesitan solo una sonrisa, tus buenos modales o que les cedas el paso, la mayor parte del tiempo hay que unir la buena educación con la solidaridad monetaria. Estas 5 formas podrían ayudarnos a vivir una religión más práctica y genuina.

 

1. Establece parte de tus entradas para ayudar.

 

Y no me refiero al 10% que le damos a Dios, puesto que ya sabemos que Dios no necesita de nuestro dinero sino de la fidelidad para que le demos algo que bendecir. Me refiero a un por ciento que dediques exclusivamente a ayudar. Puedo compartir contigo la forma en que llevo haciéndolo hace un tiempo, manejando el 20% de mis entradas así:

 

  • 10% diezmo

  • 5% ofrenda

  • 5% ayuda

 

2. Quédate siempre con parte de ese 5% a la mano para casos de urgencia.

 

Por supuesto que hay gente en la calle que quiere aprovecharse y sacar beneficio de ti para hacer quien sabe que cosa, pero hay otros que viven situaciones inesperadas y tu puedes ser una ayuda para ese momento.

 

 

3. Únete a otras personas que tengan las mismas intenciones de ayudar que tu.

 

Imaginate que tienes una entrada mensual de 25,000 pesos ($543), un amigo con una entrada de 20,000 pesos ($434) y otro de 35,000 pesos ($760). Si cada uno saca el 5% de sus entradas, el 15% equivale de todos es de 12,000 pesos mensuales ($260) lo cual es más que el sueldo mínino que una persona puede ganar en República Dominicana. Al cabo de un tiempo si estos amigos se duplican se alcanzarían a un mayor número de personas y podrían hacerse grandes cosas con un mínimo de esfuerzo.

 

 

4. Saca una prenda de tu closet por cada 10 que tengas.

 

Una vez leí que recibimos menos en este mundo porque no hacemos espacio suficiente para recibir más.

 

 

5. Crea tu propio programa de ayuda.

 

Si tienes ganas de hacer mas de lo que haces para el programa de ayuda en tu iglesia local, entonces puedes hacer una de dos: o te únes a este aportando nuevas formas en que la ayuda puede ser masificada o creas tu propio programa de ayuda a la comunidad.

 

Lamentablemente nuestras iglesias alcanzan menos personas de las que deberían porque tenemos poco impacto comunicatorio. Allá fuera hay gente sufriendo de toda clase de males. El hambre, la falta de trabajo, los homicidios, los suicidios, la depresión, SON REALES y necesitan más que tu oración.

 

¿No es acaso el ayuno compartir tu pan con el hambriento y dar refugio a los pobres sin techo, vestir al desnudo y no dejar de lado a tus semejantes? Si así procedes, tu luz despuntará como la aurora, y al instante llegará tu sanidad; tu justicia te abrirá el camino, y la gloria del Señor te seguirá. Llamarás, y el Señor responderá; pedirás ayuda, y él dirá: “¡Aquí estoy!” (Isaías 58: 7-9)

 

Comparte este mensaje con los demás para que seamos más los que querramos vivir la religión que Jesús nos manda.

 

Dios te bendiga mas!

 

 

 

 

 

 

 

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Cómo crearse una mejor vida.

September 5, 2017

10 cosas que quieren todas las mujeres

April 22, 2017

Si quieres ser feliz, tienes que creer que todo saldrá bien.

April 12, 2017

1/2
Please reload

Nathaly Fernandez

  • Facebook - círculo blanco
  • YouTube - círculo blanco
  • Instagram - Círculo Blanco
  • Twitter - círculo blanco

© 2020 Nathaly Fernández