• Nathaly Fernández

Aprende a ser 100% responsable de tus resultados y lograr lo que quieres.


A la mayoría nos han acostumbrados a pensar que tenemos derecho a tener una vida excelente y que de alguna manera, sin hacer mucho, solo contando con la sabiduría divina, la tendremos.


Claro que Dios está en la capacidad de darnos muchas cosas pero ciertamente muchas de ellas no la hemos recibido porque no tomamos la responsabilidad que nos toca, en otras palabras, no nos damos cuenta que la única persona responsable de nuestra vida somos nosotros mismos.


¿Quieres ser un cantante de éxito que impacte a miles o millones de vidas con su don? Entonces mírate al espejo y di para ti mismo: “Soy el único responsable de que esto pase. Se que Dios hará su parte una vez que yo empiece con la mía”.


Tú y solo tú eres responsable de la vida que tienes, como la experimentas, tus logros, los resultados que obtienes de tus acciones, la calidad de tu vida, tu salud, tus ingresos, tus deudas, tus sentimientos. Tu eres el responsable.


El problema se encuentra en que la mayor parte del tiempo no estamos dispuestos a asumir que el asunto siempre ha estado en nuestras manos y recurrimos al absurdo recurso de culpar a alguien más. Debes dejar de buscar fuera de ti, porque los resultados que siempre has deseado, en gran medida no han sido logrados porque no te has hecho responsable. La biblia dice en Proverbios 28: 13 que si encubres tu falta nunca prosperarás.


Una vez que dejes de culpar y de quejarte, tendrás que aceptar la responsabilidad de todos los resultados de tus acciones, tanto de tus éxitos como de tus fracasos.


George Washington dijo: “El 99% de los fracasos proviene de personas que tienen el hábito de inventar excusas”.

Existe un conjunto de preguntas que puedes hacerte cada vez que no obtengas los resultados que esperabas:

  • ¿Cómo lo hice?

  • ¿En qué estaba pensando?

  • ¿Qué dije o deje de decir?

  • ¿Qué hice o deje de hacer?

  • ¿Por qué hice que la otra persona actuara así?

  • ¿Qué debo hacer distinto la próxima vez para el resultado que quiero?

Si no estás obteniendo los resultados que esperas, en gran medida se debe que no estas respondiendo correctamente alguna de estas preguntas.


A veces no se trata de circunstancias externas que te impiden alcanzar lo que quieres, sino tu mismo que has estado auto destruyéndote de manera inconsciente cuando dejas de educarte, adquirir nuevas habilidades, comes de una manera no saludable, desperdicias tu tiempo, gastas mas dinero del que ganas, no dices la verdad, no pides lo que quieres, aceptas todo lo que te dan y luego te preguntas porque tu vida no funciona.


Para alcanzar lo que deseas en tu vida lo que piensas, dices y haces tiene que ser intencional y estar acorde con tus propósitos, valores y metas.


Todo lo que experimentas hoy es el resultado de las alternativas que tomaste antes. En otras palabras los pensamientos, los sentimientos y las desiciones que tomaste fueron tuyas y de nadie más.

Cuando te quejas es porque sabes que hay algo mejor mas allá de la circunstancia actual que estás viviendo. Sin embargo, quejarse es una respuesta ineficaz a un evento que no produce un resultado mejor. Las circunstancias por las que uno se queja son, por su misma naturaleza, situaciones que podemos cambiar pero que hemos decidido que hacerlo.


Tómate un momento para reflexionar en la lista de cosas que has querido alcanzar los últimos años. Quizás te has dicho:

  • Quiero bajar de peso.

  • Quiero tener un trabajo donde se me remunere mejor.

  • Quiero terminar mis estudios.

  • Quiero hacer un disco.

¿Por qué no suceden esas cosas? Porque para hacerlas realidad hay que tomar un riesgo. Corremos el riesgo de fracasar, exponernos o quedar en evidencia frente a la gente. Este riesgo requiere de ti un cambio. El cambio también requiere de esfuerzo, dinero, de tiempo. A veces es molestoso, difícil o confuso y para evitarlo, solemos quedarnos donde nos encontramos y seguir quejándonos de estar ahí.


Lo primero que debes hacer para salir de la situación molesta es aceptar que has estado eligiendo mantenerte en ella. Asume tu responsabilidad de que esto ha sido tu decisión porque la vida y sus situaciones pueden cambiar y estas están por encima de las circunstancias económicas. Es evidente que si quieres llegar a donde te has dispuesto, tendrás que arriesgarte. El éxito no está reservado únicamente para los que nacen en familias ricas, sin retos que enfrentar, a quienes se les ha dado todas las posibilidades. Sin importar el tipo de vida que tengas, siempre existe la posibilidad de lograr una vida exitosa.


“El mundo no te debe nada, eres tu quien debe arriesgarse y crear el cambio”.

La vida se hace mucho mas fácil cuando enfrentamos directamente los hechos. Cuando hacemos lo que nos resulta incomodo y adoptamos las medidas necesarias para que crear los resultados que deseamos.


Los resultados no mienten. No te engañes, se descaradamente sincero contigo y haz un inventario de tu vida. Abandona las excusas, justificaciones y acepta los resultados que estas logrando. Lo único que hará que tus resultados cambien es una modificación en tu comportamiento y el único punto de partida que dará resultado es tu realidad. Presta atención a lo que pasa. Examina tu vida y si hay muchas cosas que no te gustan, algo tiene que cambiar y solo tu puedes hacerlo.


Reto de la semana:


Busca una jarra grande y coloca una etiqueta que diga: NO CULPAR, NO QUEJARSE Y NO PONER EXCUSAS. Cada vez que te quejes o culpes a otra persona por tu situación o pongas una excusa por tu falta de resultados, deposita el equivalente a 1 dólar. No se tratará de un castigo, sino de una técnica para profundizar en tu consciencia sobre que cada uno de tus comportamientos tienen un costo.

Nathaly Fernandez

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© 2020 Nathaly Fernández